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LA NUEVACARTA

La carta del Bahari es concisa y clara. No confunde. La componen tres apartados: los platos para empezar, los platos para seguir y los platos para acabar.

Entre los platos para empezar, les avanzamos que habrá, entre otros, una Croqueta gigante “para chuparse los dedos”, un Confit de pato a la manera de una tradicional “rillette”, una deliciosa Royal de foie gras, un Tartar del día  -de pescado o carne- o un Frito de marisco y pescadito con mayonesa de cítricos.

Entre los platos para seguir encontraran, entre otros, un Bacalao confitado con pilpil de bergamota, el Salmón fresco con una fondue y un crujiente de puerros, el Secreto ibérico con berenjenas, una Hamburguesa “para quitarse el sombrero” hecha en casa, a la brasa, acompañada de una escalopa de foie gras, queso tierno de cabra, ensalada y patatas crujientes, o dos arroces, una paella de pescado y una de verduras y carne.

En el apartado de platos para finalizar  -entre otros postres-  el Milhojas con manzana caramelizada hecho en casa, el Pastel de chocolate aromatizado con whisky Bourbon o dos postres muy especiales para nosotros como son el Merengue de fresones, en homenaje a Calella y un delicioso Pastel de queso, recordando la “tieta Conxita”.

La carta les propone una cocina pensada para agradar a partir del sentido más común, platos sin ningún propósito de lujo o pretensión, que se alejan de rarezas y antojos prescindibles, en los que modestia y exquisitez se hacen perfectamente compatibles. Cada plato  -sutilmente singular y elaborado con un producto y un ingenio sabiamente pensado-  aspira a ser, individualmente, una singular especialidad. El resultado, naturalmente, es una propuesta cautivante y absolutamente comprensible, una cocina perceptible hecha de matices y sensatez, serenamente actual, tierna y sorprendente, una propuesta de sabores nítidos, placenteros y sabrosos que armoniza elementalidad y delicadeza, y obedece fielmente al mensaje que nuestro cocinero quiere transmitir. No solo es cuestión de ingenio, hemos también trabajado con mucha ilusión. Nuestro anhelo es permanente.

En suma, lo que les proponemos es una cocina comprensible, atractiva y culturalmente diversa, una cocina elocuente que no exige erudición ni requiere demasiadas razones para gozarla.

Una cocina, en conclusión, que solo pide un poco de afecto y curiosidad para saborearla pacientemente, que les transmitirá emoción, que respira ternura y posee, a la vez, un claro deseo de libertad.